Ya dejándonos de engaños mediáticos,
atendamos lo urgente:
Educación, Conectividad virtual y Comunicación, Obligación del Estado y de la Empresa Privada.
Uno de los problemas por el COVID-19 en la educación que se sigue observando en nuestro sistema educativo es la conectividad y las brechas socioeconómicas que las visualizan en su relaciones e interrelaciones. En la aplicación del Plan Educativo Aprendamos Juntos en Casa en el Ciclo Costa y Galápagos 2020 - 2021, debemos aprender de lo sucedido en Sierra y Oriente... El Estado debe propender a profundizar las políticas TICs en y para la educación. Se debe seguir capacitando a los docentes en el manejo de la educación a distancia para superar la educación remota de emergencia; facilitar el acceso al contenido digital de la plataforma del MINEDUC habilitada para la emergencia educativa por la pandemia; la focalización de entrega de laptops, tablets o celulares para quienes, viviendo en lugares con cobertura de internet, no lo pueden utilizar. Mejorar y ampliar los programas de soporte educativo en la Radio y Televisión con soportes físicos como las mismas fichas que se destinan a los sectores donde el internet no llega... Se debe trabajar con urgencia con las empresas que proporcionan servicios de internet para liberar el acceso a las páginas del MINEDUC; seguir facilitando los espacios educativos en la radio y televisión que ha servido de soporte del Plan Educativo Aprendamos Juntos en Casa. Es necesario priorizar el acceso a dispositivos que permitan el aprendizaje efectivo, capacitando para su buen uso y medir sus resultados permanentemente, para lo cual todos los GADs deben visualizar su prioridad ya no solo en la construcción de escuelas como medio de encuentro del hacer educativo físico, sino más bien como medio de contacto de formación, información, de estar conectados (resguardando la distancia), en combinación con el hogar y/o centros comunitarios que permitan cuidar y cuidarnos del contagio del COVID-19. El regreso a la nueva normalidad requiere la atención del Estado y las Empresas Privadas, quienes deben priorizar sus inversiones, combinando, ahí sí, esfuerzos tributarios focalizados al acceso, uso y control del derecho educativo de aprender para ser, vivir, sentir y convivir. La educación no funciona con intenciones de los decretos y los acuerdos, sino más bien con apoyos económico que son y serán el soporte de una economía en crisis. Para políticos y técnicos económico - sociales es necesario recordarles que, así como las mascarillas y las pruebas de detección del COVID-19 son urgentes, así también es el de seguir apuntalando el derecho fundamental de la educación de niños, niñas y adolescentes…Nelson Marcelo Aldaz

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